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Ana María Matute, en el Salón del Libro Infantil y Juvenil de Pontevedra

Xoves, 9 de febreiro de 2006

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Se metió al público en el bolsillo, nos hizo reír haciendo gala de un exquisito sentido del humor y dijo verdades irrebatibles. No hay calificativos que la describan, esta mujer incorfomista y profundamente sabia se negó a impartir una conferencia porque prefirió atender a las preguntas del público. Nos obsequió a todos con unas respuestas sabrosamente largas.

Los dos cuentos favoritos de Ana María Matute son “El Patito Feo” y “La Sirenita”. Dijo Ana María que los cuentos para niños son lo más parecido que existe a la poesía, porque dan el máximo a través del mínimo. La escritora opina que cambiarle el final a los cuentos clásicos para hacerlos políticamente correctos es absurdo, monstruoso y estúpido, y la estupidez, sentenció “es aún peor que la maldad”. “¿Por qué los niños no leen? Porque les quitaron la sal y la pimienta a los libros. ¿Queremos crear niños imbéciles que se darán de tortas con la vida cuando les venga de frente? A mi me encantaba el lobo porque es sumamente atractivo y al lobo te lo vas a encontrar en la vida cuando seas mayor. Caperucita Roja, como dije muchas veces, es tonta, ¡mira que confundir al lobo con su abuela!” Ana María le dio la enhorabuena a Harry Potter por haber conseguido traer de vuelta a los niños a la lectura.

La autora de “Sólo un pie descalzo” aseguró en Pontevedra que dejó de escribir para niños cuando su hijo creció. “Yo escribía para él y los otros niños que venían a casa y, claro, dejó de tener sentido cuando se convirtieron en unos señores con bigote”. “Leer un libro a un niño es como hacerle crear un libro a ese niño, porque lo tiene que imaginar todo. Cuando a mi me leían los cuentos del bosque, yo llegaba a percibir el aroma, a oir el canto de los pájaros”. “Empecé a escribir con cinco años. Cuando me leían cuentos pensaba que cuando fuese mayor quería hacer precisamente eso, escribirlos. Yo leía: Hans-Christian-Andersen e imaginaba: Ana-María-Matute. Por eso escribo y quiero seguir escribiendo: para que la gente sea feliz leyendo”. Con todo, nos confesó que no estaba nada contenta de pertenecer a la especie humana, “tengo unos perritos deliciosos que se comportan infinitamente mejor que yo, aunque también hay perros malos”.

Ana María Matute no descartó regresar a la literatura para niños porque, dijo,“espero vivir diez años más” y no quiso desvelar detalles sobre el libro que está a punto de acabar, tan sólo apuntó que trataba sobre el deseo y que le encantaba: “si no te encanta, no merece la pena que lo escribas”.

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