Xoves, 12 de xaneiro de 2006
Es la primera vez que la cita, que cumple ya su séptima edición, se promociona fuera de la capital del Lérez
MADRID, 12 de enero de 2006
Una nutrida representación del comité organizador y de las instituciones que promueven el Salón protagonizó la rueda de prensa que tuvo lugar este mediodía en la madrileña Residencia de Estudiantes, institución cultural emblemática que brindó una calurosa acogida a la delegación gallega. El acto contó también con la asistencia de conocidas personalidades vinculadas a la literatura infantil y juvenil que ya han estado presentes en el foro pontevedrés, como la escritora vasca Mariasun Landa, así como la mascota del Salón, el Lobo Orbil.
El escritor gallego Xosé Antón Neira Cruz, quien además dirige la revista Fadamorgana especializada en literatura infantil y juvenil, ejerció de maestro de ceremonias en un acto emotivo por cuanto todos los relatores pusieron de manifiesto el carácter especial de esta cita con la cultura que convierte a Pontevedra en una de las capitales del libro infantil y juvenil en Europa. Neira Cruz manifestó que “las mejores realidades se hacen verdad porque alguien ha tenido la capacidad de imaginarlas”. Y dio la bienvenida a los presentes en el acto “a un sueño hecho realidad”.
El Director Xeral de Creación e Difusión Cultural de la Xunta de Galicia, Luís Bará, intervino en representación de la Consellería de Cultura del Gobierno gallego, administración que participa este año por primera vez en la organización de un evento que calificó de “muy importante para los gallegos” y que, señaló, “debe tener cada vez más proyección fuera de Galicia”. “El Salón -indicó Bará- alcanza la mayoría de edad con su séptima edición y tiene por delante un camino brillante por lo que supone de encuentro con el libro y la literatura incluso en el ámbito estatal y fuera de él”. Luís Bará destacó, muy significativamente, que se trata de un proyecto colectivo que engloba a administraciones (Concello de Pontevedra y Xunta de Galicia), entidades sociales y culturales (Asociación Socio-Pedagóxica Galega y Asociación Máis Libros) y colectivos locales, gallegos y estatales que se suman a la organización del Salón y le confieren carácter abierto, plural e integrador, “una de las claves –apuntó- de su éxito”. “Desde la ciudad de Pontevedra y desde Galicia, el Salón es una apuesta por la cultura como herramienta fundamental para construir la sociedad desde la infancia, sector de población que representa el futuro”, concluyó, al tiempo que ratificó el apoyo de la Consellería de Cultura “para que este evento vaya a más”.
En el inicio de su intervención, la concejala de cultura del Ayuntamiento de Pontevedra, María Xesús López Escudeiro, elogió la trayectoria de su antecesor en el cargo, Luís Bará, actual Director Xeral de Cultura de la Xunta, y uno de los mayores impulsores del Salón del Libro de Pontevedra desde su nacimiento, en 1999. López Escudeiro señaló que ese año, 1999, supuso “un aire nuevo para Pontevedra, porque el Bloque Nacionalista Galego, grupo político desde el que se gobierna la ciudad, puso en marcha una serie de proyectos en los que la cultura representa un papel primordial, con la participación de toda la ciudadanía y en constante diálogo con otras expresiones culturales”. La concejala de cultura recalcó que el Salón se concibe como un proyecto colectivo en el que colaboran activamente los colegios de la comarca y que actividades como esta “han pasado a ser elementos dinamizadores de nuestra ciudad que consolidan un pequeño rincón en el soñar aún es posible”.
La coordinadora del Salón, Helena Torres, explicó cómo se estructura la cita en dos vertientes complementarias. Por una parte, el “continente”, esto es, la transformación de un lugar emblemático como es el Pazo de la Cultura de Pontevedra a través de intervenciones, exposiciones y decoración general, “en un conjunto de paisajes y ambientes mágicos que evocan los personajes y los escenarios en los que transcurren las historias de los libros”. Para Torres, un elemento muy importante de esa decoración general es la que realizan los escolares, niñas y niños de toda la comarca de Pontevedra, quienes a partir del tema del Salón hacen trabajos en sus escuelas y conforman una exposición maravillosa”.
La segunda vertiente, expuso Torres, es el contenido y se corresponde con los relatos, los sentimientos y las experiencias que contienen los libros. “Se trata de la larga lista de actividades que allí se desarrollan, para pequeños y para adultos: cuentacuentos, animación, teatro, títeres, música, presentaciones de libros, conferencias, cursos, siempre en relación con la literatura, hasta la participación en actividades de creación y de expresión musical, plástica y literaria”.
“Una vez que se decide un tema, los colegios trabajan sobre él y comienza la búsqueda de escritores e ilustradores que estén relacionados con ese motivo principal. Se les invita al Salón para conocerles mejor a ellos y a sus obras y participan de la oferta de actividades, diseñadas para la animación a la lectura”, aclaró la coordinadora del Salón.
El último escritor galardonado con el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil, Antonio Rodríguez Almodóvar, recordó con emoción su primera participación en el foro pontevedrés, que coincidió con el estreno del Salón. “Fue una edición adulta que me sorprendió mucho porque nunca la primera vez en un acontecimiento de esta índole suele ser tan redonda y aquella lo fue, sé que ha ido a mejor y estoy deseando volver”, reconoció Rodríguez Almodóvar. El escritor, quien en la séptima edición imparte un taller de literatura, calificó su participación anterior de “maravillosa, sobre todo por la respuesta del público y de los medios de comunicación” y destacó el “respeto y la convivencia entre las dos lenguas, el gallego y el castellano”. A juicio de Rodríguez Almodóvar, “parecía que estaba diseñado para que nos llevásemos un recuerdo imborrable, a diferencia –apuntó- de lo que ocurre en otras comunidades, sobre todo en los últimos tiempos”.
Antonio Rodríguez Almodóvar, quien también desarrolla su actividad profesional como investigador de la tradición oral, certificó “que Galicia está más cerca de lo universal que nunca con estas iniciativas”.
También acudió puntual a la cita el ilustrador gallego Kiko da Silva, colaborador del Salón desde sus inicios y autor de la mascota del Salón, el Lobo Orbil, que acompañó a su creador en un acontecimiento tan especial como el vivido hoy en la Residencia de Estudiantes. En palabras de su “padre”, el Lobo Orbil le da la vuelta al tópico con el que la literatura clásica señala a los lobos. Esta criatura, cuyo nombre al revés es libro, “demuestra que los lobos no tiene porqué ser siempre malos, ya que Orbil no come niños, de hecho es vegetariano y sólo se alimenta de hojas de libros, y si están llenas de historias, mejor”.
Kiko da Silva destacó la importancia del Salón para con el gremio que representa, “porque acerca nuestra profesión al público y supone una excusa, en este colectivo tan solitario, para reunirse, intercambiar inquietudes profesionales y conocer nuevas formas de trabajo”.
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